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¿Qué es la vida?
Para algunos, es un milagro. Para otros, es una gran aventura. Hay quienes piensan que es un sueño, pero de esa misma forma también puede ser una pesadilla.
¿Justa o injusta? ¿Bella o terrible? ¿Interminable o finita?
Tantas cosas que se pueden decir de uno de los misterios más grandes de este mundo.
¿Qué es la vida, sino la antesala de la muerte? ¿O es acaso un viaje que solo tiene un camino?
Ninguno de nosotros pidió estar vivo, y sin embargo, lo estamos.
¿Qué sabemos de la vida?
Es tan fragil y a la vez tan valiosa. Facilmente destruida por el filo de una espada o el disparo de una bala, se puede extinguir también a causa de la tristeza o la frustración.
Una vida es como un mapa indescifrable, no sabemos a que camino nos llevará, pero siempre podemos ver el trayecto que hemos recorrido. Una vida puede inspirar a muchas otras vidas, del mismo modo en que una vida puede ser la responsable de la muerte de millones.
Puede parecer mucho tiempo y en realidad no es suficiente para terminar todos nuestros proyectos. Se necesitaron muchas vidas para darle forma al mundo que conocemos.
¿Cómo podemos saber si la aprovechamos o la estamos dejando ir? ¿Cómo podemos atraparla si se escapa de nuestras manos? En este mismo instante, mientras lees estas líneas (y mientras yo las escribo), el reloj sigue su marcha, incesante, imparable...
¿Es acaso una tragedia? Todos tenemos las horas contadas, sin importar si somos ricos o pobres, altos o bajos, rubios o morenos, si algo nos une además de ser humanos, es que somos mortales.
¿Es razón entonces para deprimirse? ¿Hay que lamentar el hecho de que algún día nuestras historias llegarán a su capítulo final?
No. Pienso que no.
Lo que tenemos que hacer, tan simple como suena, es disfrutar el tiempo que tenemos.
Darle vida a nuestras vidas. Reir, amar, llorar, jugar...asomarte por la ventana y contemplar el cielo y sus infinitos tonos de azul o sus hermosos colores del atardecer...respirar hondo y llevar una mano sobre tu corazón, sentirlo latir, recordandote que estás vivo...¡Y que aún tienes mucho por vivir!
Yo, en lo personal, no deseo la fama y tampoco el poder. No ansio ser millonario ni una estrella.
Simplemente quiero un pequeño espacio de paz, lo bastante grande para que pueda compartirlo con mi familia, todas las personas a las que quiero, mi amada Fabiola y nuestros futuros hijos.
Cuando se es feliz...entonces la vida vale la pena. Sientes que estas en la punta de una montaña, o que has conquistado una enorme fortaleza. Y es por eso...que resulta increíble pensar en lo insignificante que es la humanidad, a pesar de que somos casi 7 millones de habitantes en todo el mundo (cifra que se mantiene creciendo y creciendo), la Tierra no es más que una pequeña mota de polvo en el universo. Comparada con la estrella más grande del mundo, VY Canis Majoris, es invisible. Así que imaginense...de que tamaño es una persona.
En ocasiones, la arrogancia del ser humano le ha llevado a pensar que es el amo del universo, cuando no es más que un pequeño insecto dentro de una pequeña esfera azul, la cual a su vez está dentro de una galaxia, misma que comparte el espacio con miles de otras galaxias.
Sabiendo eso, uno se siente pequeño...Resulta difícil de creer (en parte, nuestra mente se rehusa a creerlo), aún cuando sabemos que es la verdad.
Podemos medir muchas cosas, como el tamaño de nuestro planeta, el peso de una hormiga...la velocidad de la luz, ¿Pero cómo podemos medir una vida? ¿Es eso posible?
Sí que lo es, pero no con una regla o una calculadora...sino con las acciones que realizamos, con la huella que dejamos en quienes nos rodean, con el legado que escribimos día a día.
La vida es justo el tiempo que necesitamos para perseguir nuestros sueños, para hacer realidad nuestros deseos...para lograr lo imposible y vivir momentos inolvidables. Y si no lo logramos, al menos podremos decir que lo intentamos, que no nos quedamos con las ganas de ir más allá, de querer llegar al final del arcoiris o de alcanzar las estrellas.
Solo de esa forma, cuando llegue el final de la función...podremos descansar tranquilos, y como si de un libro de historias se tratase, o del mejor bestseller jamás escrito (¡La historia de tu vida!), recordaremos cada uno de los momentos que significaron algo para nosotros. El cumpleaños más divertido. La película que más disfrutaste. El primer beso (y en mi caso, es un momento que atesoraré por toda la eternidad, al igual que todos los días que pasé en Arica junto a mi novia). El helado más delicioso o quizá la calificación más alta del aula.
¿Qué sigue después?
¿Se terminó la función? ¿O hay permanencia voluntaria?
Cuando las luces se apagan, la música se detiene, y ese corazón que por tantos años latió lleno de dicha y de emoción, finalmente para para descansar, ¿A dónde vamos?
Me gusta pensar en algo como lo que describe mi autor favorito, el profesor Tolkien. Su visión de lo que sigue después de la muerte es hermosa, y yo pienso que debe ser así.
Merry: No creí que todo fuera a acabar así.
Gandalf: ¿Terminar? La muerte sólo es otro camino. Uno que todos debemos tomar. El velo gris de este mundo se levanta y todo se convierte en cristal plateado. Y entonces lo ves...
Merry: ¿Qué, Gandalf?, ¿Ver qué?
Gandalf: La blanca orilla. Y más allá...Campos frondosos a lo lejos bajo un amanecer veloz.
Merry: Eso no suena tan malo.
Gandalf: No. No lo es.
¿Y ustedes? Si aún no lo saben, todavia tienen mucho tiempo para pensarlo.
Nuestras historias acaban de comenzar, la tinta aún está fresca y la pluma no ha hecho más que redactar las primeras páginas.
Toda vida es especial. La mía no podría ser mejor, no me la imagino de otra manera, y no querría hacerlo nunca. Porque soy feliz.